Antigua Almazara

La Cooperativa de Castil de Campos comenzó a moler sus primeras aceitunas durante la campaña 1956-57, en lo que había sido el solar de un antiguo molino, al que el destino tenía reservado un polifacético futuro casi tan variopinto como el de la Peña Flamenca, pues sirvió de iglesia y teatro, además de fábrica de aceite. El móvil de su creación podríamos reducirlo a una doble causa.

Por una parte, el abuso de los fabricantes de aquellas fechas, que presionaban de tal modo al olivarero que le hacían la vida imposible, y por otra, la iniciativa tomada por otros pueblos vecinos, como fue el caso de Fuente Tójar, al crear sus propias cooperativas para obtener unos mayores beneficios, y que serviría de plataforma de lanzamiento a los incipientes deseos cooperativistas de otros pueblos de la comarca como fue el caso de Castil de Campos.

El número de socios fundadores fue muy reducido, alrededor de los 60, entre los que predominaba el mediano y gran propietario, no obstante, esta situación se ha invertido en las últimas décadas dominando el pequeño y mediano propietario, siendo consecuencia de la fragmentación por herencia a la que diacrónicamente se ha visto y está viendo sometido el olivar campeño.

La Cooperativa de Castil de Campos comenzó a moler sus primeras aceitunas durante la campaña 1956-57, en lo que había sido el solar de un antiguo molino, al que el destino tenía reservado un polifacético futuro casi tan variopinto como el de la Peña Flamenca, pues sirvió de iglesia y teatro, además de fábrica de aceite.

Hacia 1.966 se planteó la posibilidad de aumentar el número de socios, la propuesta tuvo que resolverse mediante votación por escrito ante la que saldrían victoriosos los partidarios de la inscripción de nuevos socios. A partir de entonces la cooperativa fue más cooperativa que nunca abriendo sus puertas a todo el que en ella quisiera acogerse, hasta superar hoy los 550 socios.

En sus inicios, la cantidad de aceituna aportada por cada socio a la cooperativa era de vital importancia, pues, al ser el voto plural, la relación directamente proporcional que se establecía era de a más kilos mas votos. De modo que al socio que aportaba menos de 10 mil kilos le correspondía un voto, al que aportaba entre 10 y 25 mil kilos dos votos, y al que aportaba más de 25 mil tres votos.

Durante sus diez primeros años, el local con el que se contaba era muy reducido, disponía de una sola puerta de acceso, destinada a la entrada de las caballerías. El transporte aún no estaba motorizado ni la mecanización contemporánea había hecho acto de presencia, y casi todo se hacía con bestias y a mano o a lomos de los peones de patio, ya que no existían cintas transportadoras.